Queja de Una Hermanastra Muy Conocida
© 2007, 2009 by runswithscissors
La zorra. Como no est� mam�, la hermanita adoptiva siempre est� en el sof� con la tele puesta, viendo programas del coraz�n. Pero en cuanto vuelva a casa mam�, de repente est� por aqu� y por all� con una escoba como si hubiera estado trabajando como una mula. Y si decimos algo, indignadas, se pone t�mida e inocente como un ser pur�simo, como si fuera la encarnaci�n de la bondad. Claro que la odiamos.
Fuera de la casa, ella mantiene la pinta de una chica m�s que buena -- pero aqu� dentro, cuando estamos solas, su aspecto cambia. La sonrisa agradable se convierte en una sonrisa de desprecio, ella adopta una actitud de superioridad. Nos susurra lo que de verdad piensa, que va a dejarnos detr�s, que tendr� una vida de lujo y riqueza mientras nosotras, las hermanas feas y pat�ticas, nos quedaremos aqu�, enterradas vivas en esta casa de mierda. (Desde luego que �ltimamente hemos llegado a estar gordas -- la �nica diversi�n que tenemos es comer caramelos. Cuando me veo en un espejo, la criatura que veo me deja horrorizada.) Claro que la odiamos.
Y ahora -- no s� c�mo -- ella ha logrado tener una hada madrina. Y la ve como su billete a la vida que merece. Ha pasado la ma�ana describiendo lo que ha tramado para conseguir su sue�o, como va a ir al baile de etiqueta real y conocer al pr�ncipe y tal. Y mi hermana y yo nos miramos cada vez m�s desesperadas porque sospechamos que todo eso pasar�, que ella nos dejar� atr�s, atrapadas en esta casucha de mierda.
Claro que la odiamos.
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